El sistema nervioso es primitivamente muy sencillo y sólo por una serie de transformaciones sucesivas llaga a este grado de complejidad que lo caracteriza en el hombre.
El sistema nervioso, considerado en su conjunto, comprende, pues, dos clases de órganos:
1)Órganos centrales, alojados en el conducto óseo craneorraquídeo, que constituye el Sistema Nervioso Central.
2)Órganos periféricos, situados fuera de este conducto y que constituyen el Sistema Nervioso Periférico.
Desde el punto de vista puramente morfológico el sistema nervioso central puede ser definido como: “La masa voluminosa de sustancia nerviosa, a la vez blanca y gris, que ocupa el conducto neural de la columna vertebral y da origen a los nervios. Se le designa también con los nombres de Centros Nerviosos, Mielencéfalo, Eje Encefalomedular, Eje Cerebroespinal, Neuroeje.
(Todos estos términos son sinónimos)”.(*1)
El S.N.C. es sin duda el órgano más importante del cuerpo, por razón de las altas funciones que le están encomendadas, y que colocan al hombre, con justicia, en el primer lugar entre los primates. Desgraciadamente es también uno de los más complejos y de los menos conocidos.
Basta examinar un encéfalo despojado de sus envolturas o cortar a lo ancho un segmento cualquiera de la médula espinal para comprobar que los centros nerviosos se componen esencialmente de dos sustancias: una sustancia blanca y una sustancia gris. En la médula espinal la sustancia gris está situada en el centro del órgano, y la sustancia blanca en la periferia. En el encéfalo la sustancia blanca es casi por completo central; en cambio la sustancia gris, se encuentra en parte en la periferia y en parte en el centro. Pero estas dos sustancias no se diferencian solamente por su aspecto, por su situación, por su consistencia, por sus funciones; se diferencian también desde el punto de vista estructurales, e importa, antes de estudiarlas metódicamente en tal o cual parte del Neuroeje tener ya una idea clara de su constitución anatómica general. En este concepto, el Neuroeje contiene como elementos constituyentes, a la vez en sus partes blancas y en sus partes grises: Elementos nerviosos, Elementos de sostén, Vasos sanguíneos y Vías linfáticas.
Medula espinal
La medula espinal es una masa cilíndrica de tejido nervioso que se extiende en dirección caudal a partir del bulbo raquídeo. La medula de un adulto mide aproximadamente 45 cm de longitud y ocupa los dos tercios superiores del conducto raquídeo. Durante las primeras etapas del desarrollo la medula espinal ocupa la casi totalidad del conducto raquídeo, pero el crecimiento rápido que experimenta en seguida la columna vertebral da lugar a la disposición que presenta el adulto. La terminación inferior de la medula recibe el nombre de cono terminal.
La medula espinal se divide en 31 segmentos: 8 cervicales, 12 torácicos o dorsales, 5 lumbares, 5 sacros y uno coccígeo.
Los nervios salen de la medula espinal a lo largo de toda su longitud, en número de un par por cada segmento medular. La medula presenta dos engrosamientos, el cervical y el lumbar. El engrosamiento cervical corresponde al origen de los nervios que se dirigen al miembro superior, el engrasamiento lumbar al de tos nervios que se dirigen al miembro inferior.
Estructura
La medula espinal está constituida por substancia gris y substancia blanca que adoptan una distribución bastante regular. La substancia blanca ocupa la parte externa que rodea la substancia gris, y se compone de fibras ascendentes y descendentes sostenidas por la neuroglia. Al examinar un corte transversal de la medula puede observarse que la substancia gris presenta una disposición en forma de H. La parte horizontal de esta H se denomina comisura gris, y cada una de las puntas recibe el nombre de asta. En consecuencia, existen dos astas ventrales o anteriores y dos astas dorsales o posteriores.
La substancia blanca se dispone en tres columnas o cordones de fibras, anterior o ventral, lateral y posterior o dorsal, que discurren de un nivel del sistema nervioso a otro. Las fibras que se extienden desde un lugar determinado a otro se agrupan en haces denominados fascículos o tractos.
Varias fisuras discurren a lo largo de la medula espinal. En la figura aparecen dos de estas fisuras, la anterior o ventral y la posterior o dorsal. La fisura anterior es más profunda y sirve para identificar la parte frontal de la medula espinal.
Función
La substancia gris de la medula espinal sirve de centro reflejo y forma parte de un centro de distribución para las vías sensitivas y motoras.
La substancia blanca actúa así de gran vía conductora de impulsos hacia el encéfalo y a partir de éste.
La medula espinal se divide en 31 segmentos: 8 cervicales, 12 torácicos o dorsales, 5 lumbares, 5 sacros y uno coccígeo.
Los nervios salen de la medula espinal a lo largo de toda su longitud, en número de un par por cada segmento medular. La medula presenta dos engrosamientos, el cervical y el lumbar. El engrosamiento cervical corresponde al origen de los nervios que se dirigen al miembro superior, el engrasamiento lumbar al de tos nervios que se dirigen al miembro inferior.
Estructura
La medula espinal está constituida por substancia gris y substancia blanca que adoptan una distribución bastante regular. La substancia blanca ocupa la parte externa que rodea la substancia gris, y se compone de fibras ascendentes y descendentes sostenidas por la neuroglia. Al examinar un corte transversal de la medula puede observarse que la substancia gris presenta una disposición en forma de H. La parte horizontal de esta H se denomina comisura gris, y cada una de las puntas recibe el nombre de asta. En consecuencia, existen dos astas ventrales o anteriores y dos astas dorsales o posteriores.
La substancia blanca se dispone en tres columnas o cordones de fibras, anterior o ventral, lateral y posterior o dorsal, que discurren de un nivel del sistema nervioso a otro. Las fibras que se extienden desde un lugar determinado a otro se agrupan en haces denominados fascículos o tractos.
Varias fisuras discurren a lo largo de la medula espinal. En la figura aparecen dos de estas fisuras, la anterior o ventral y la posterior o dorsal. La fisura anterior es más profunda y sirve para identificar la parte frontal de la medula espinal.
Función
La substancia gris de la medula espinal sirve de centro reflejo y forma parte de un centro de distribución para las vías sensitivas y motoras.
La substancia blanca actúa así de gran vía conductora de impulsos hacia el encéfalo y a partir de éste.
Cerebro posterior
El cerebro posterior
Se encarga del equilibrio, el movimiento y la coordinación.
También controla muchas de las funciones corporales automáticas, como la respiración, la frecuencia cardiaca, la presión sanguínea, la conducta de tragar, la digestión y el parpadeo.
Se encarga del equilibrio, el movimiento y la coordinación.
También controla muchas de las funciones corporales automáticas, como la respiración, la frecuencia cardiaca, la presión sanguínea, la conducta de tragar, la digestión y el parpadeo.
El cerebro posterior o romboencéfalo se encuentra localizado en la parte inmediatamente superior de la medula espinal y está formado por tres estructuras: el bulbo, la protuberancia o puente, y el cerebelo. En él se encuentra, también, el cuarto ventrículo.
Cerebelo
Cerebelo
Es una estructura que se ubica detrás del tronco encefálico y debajo del lóbulo occipital de los hemisferios cerebrales. En su parte externa, está formado por una sustancia gris y en la interna por una sustancia blanca. Su función es dirigir la actividad motora del individuo. Controla movimientos musculares amplios (motricidad gruesa) como caminar, y otros más específicos (motricidad fina) como poner la llave en la cerradura o enhebrar una aguja. Es una estructura con muchas circunvoluciones situada por detrás del cuatro ventrículo y de la protuberancia y unido al tronco cerebral por haces de fibras aferentes, que le llevan impulsos procedentes de la médula, bulbo, puente y cerebro medio y anterior. A su vez, de los núcleos del cerebelo nacen fibras eferentes para cada una de estas regiones.
En el cerebelo la sustancia gris está en la corteza, mientras que la blanca está en el centro. El cerebelo tiende a ser grande y bien desarrollado en los animales capaces de movimientos precisos y finos; y su extirpación produce pérdida de la precisión y de la coordinación de los movimientos.
El cerebelo se asemeja morfológicamente a una mariposa, con un cuerpo central alargado en sentido posteroanterior y dos alas dispuestas lateralmente a él, denominadas lóbulos cerebelosos: Las dos superficies del cerebelos (superior cóncava e inferior convexa) son bastante irregulares por la presencia de numerosos surcos más o menos profundos y curvilíneos, con una concavidad anterior y medial. La superficie cerebelosa, y algunos núcleos situados en el interior, están constituidos por sustancia gris (núcleo del techo, núcleo dentado, etc.); la sustancia blanca ocupa la parte restante y contiene numerosas fibras nerviosas, aferentes y eferentes, que llegan o salen del cerebelo a través de los pedúnculos cerebelosos superiores, medios e inferiores. Además se encuentran un discreto número de fibras nerviosas comisurales que ponen en relación zonas del hemisferio del mismo significado funcional y fibras nerviosas asociativas interpuestas entre las láminas de sustancia delimitada por los surcos cerebelosos. De gran importancia son los núcleos dentados, inmersos uno a cada lado en cada lóbulo y constituidos por una estría de sustancia gris, flexuosa, que delimita internamente una zona de sustancia blanca, característicamente reconocible en sección transversal del órgano y que recorre diferentes fibras nerviosas de conexión entre el cerebro y el bulbo, entre el cerebelo y el tálamo óptico, etc.
Desde el punto de vista histológico las corteza cerebelosa presenta capa externa o molecular formada por células de pequeñas dimensiones, con numerosas prolongaciones; una capa interna o granular, o células de distintas formas y dimensiones y por último, una capa intermedia compuestas por células voluminosas (células de Purkinje), provistas de numerosísimas prolongaciones dendríticas, que alcanzan la capa molecular, y prolongaciones neuríticas que, penetrando en la capa alcanzan los núcleos de sustancias del cerebelo. Están además presentes células de neuroglia distribuidas en forma diferente.
En el cerebelo la sustancia gris está en la corteza, mientras que la blanca está en el centro. El cerebelo tiende a ser grande y bien desarrollado en los animales capaces de movimientos precisos y finos; y su extirpación produce pérdida de la precisión y de la coordinación de los movimientos.
El cerebelo se asemeja morfológicamente a una mariposa, con un cuerpo central alargado en sentido posteroanterior y dos alas dispuestas lateralmente a él, denominadas lóbulos cerebelosos: Las dos superficies del cerebelos (superior cóncava e inferior convexa) son bastante irregulares por la presencia de numerosos surcos más o menos profundos y curvilíneos, con una concavidad anterior y medial. La superficie cerebelosa, y algunos núcleos situados en el interior, están constituidos por sustancia gris (núcleo del techo, núcleo dentado, etc.); la sustancia blanca ocupa la parte restante y contiene numerosas fibras nerviosas, aferentes y eferentes, que llegan o salen del cerebelo a través de los pedúnculos cerebelosos superiores, medios e inferiores. Además se encuentran un discreto número de fibras nerviosas comisurales que ponen en relación zonas del hemisferio del mismo significado funcional y fibras nerviosas asociativas interpuestas entre las láminas de sustancia delimitada por los surcos cerebelosos. De gran importancia son los núcleos dentados, inmersos uno a cada lado en cada lóbulo y constituidos por una estría de sustancia gris, flexuosa, que delimita internamente una zona de sustancia blanca, característicamente reconocible en sección transversal del órgano y que recorre diferentes fibras nerviosas de conexión entre el cerebro y el bulbo, entre el cerebelo y el tálamo óptico, etc.
Desde el punto de vista histológico las corteza cerebelosa presenta capa externa o molecular formada por células de pequeñas dimensiones, con numerosas prolongaciones; una capa interna o granular, o células de distintas formas y dimensiones y por último, una capa intermedia compuestas por células voluminosas (células de Purkinje), provistas de numerosísimas prolongaciones dendríticas, que alcanzan la capa molecular, y prolongaciones neuríticas que, penetrando en la capa alcanzan los núcleos de sustancias del cerebelo. Están además presentes células de neuroglia distribuidas en forma diferente.
Funciones:
· Se asocia a actividades motoras iniciadas en otras partes del sistema nervioso.
· Contribuye al control de los movimientos voluntarios proporcionándoles precisión y coordinación.
· Regula y coordina la contracción de los músculos esqueléticos.
· Controla los impulsos necesarios para llevar a cabo cada movimiento, apreciando la velocidad y calculando el tiempo que se necesitará para alcanzar un punto deseado. Así mismo, frena los movimientos en el momento adecuado y necesario.
· Ayuda a predecir las posiciones futuras de las extremidades.
· Es esencial para el mantenimiento de la postura y el equilibrio por sus conexiones kinestésicas y vestibulares.
Protuberancia o puente

El bulbo raquídeo se continúa con la médula espinal en un extremo y con la protuberancia o puente en el otro. Está situado por delante del cerebelo y su cara posterior forma el suelo del cuarto ventrículo. En la cara anterior del bulbo raquídeo están las pirámides, que como su nombre lo indica, son haces en forma de pirámide. Estos haces son una continuación, hacia atrás, de una porción de las vías que forman los pedúnculos cerebrales del mesencéfalo (otros haces de los pedúnculos cerebrales van al cerebelo, pasando por la protuberancia anular). Los haces piramidales son las vías que originan movimientos finos de los músculos esqueléticos. Dos núcleos prominentes, llamados de de Goll y de Burdach están localizados en la porción posterior del bulbo raquídeo. En estos núcleos que las fibras de los haces correspondientes de la médula hacen sinapsis con las neuronas cuyos axones se extienden al tálamo y cerebelo. Por fuera, el bulbo raquídeo se parece a la parte superior de la médula espinal. Sin embargo, el bulbo raquídeo es más grueso que la médula y consta de sustancia gris central separada en nidos de células o masas nucleares más o menos distintos, con cordones de sustancia blanca entrelazados entre los núcleos.
Todos los haces aferentes y eferentes de la médula espinal están representados en el bulbo raquídeo, y muchos de ellos se cruzan de un lado a otro, mientras que otros terminan. Las funciones principales del bulbo raquídeo son servir de estación de relevo para el paso de impulsos entre la médula espinal y el encéfalo; por otra parte se encuentran en el mismo los centros cardiaco, vasoconstrictor y respiratorio, así como muchos mecanismos para el control de actividades reflejas.

La protuberancia está situada por delante del cerebelo, y entre el cerebro medio y el bulbo raquídeo. En su cara ventral y en la línea media está el surco basilar para el tronco basilar. Como su nombre lo indica, la protuberancia es una estructura parecida a un puente, se compone casi por completo de sustancia blanca que une las diversas partes del encéfalo y sirve como estación de relevo desde el bulbo raquídeo a los centros corticales más altos.
También hay varios grupos nucleares importantes para los nervios craneales.

Bulbo raquídeo
El bulbo raquídeo se continúa con la médula espinal en un extremo y con la protuberancia o puente en el otro. Está situado por delante del cerebelo y su cara posterior forma el suelo del cuarto ventrículo. En la cara anterior del bulbo raquídeo están las pirámides, que como su nombre lo indica, son haces en forma de pirámide. Estos haces son una continuación, hacia atrás, de una porción de las vías que forman los pedúnculos cerebrales del mesencéfalo (otros haces de los pedúnculos cerebrales van al cerebelo, pasando por la protuberancia anular). Los haces piramidales son las vías que originan movimientos finos de los músculos esqueléticos. Dos núcleos prominentes, llamados de de Goll y de Burdach están localizados en la porción posterior del bulbo raquídeo. En estos núcleos que las fibras de los haces correspondientes de la médula hacen sinapsis con las neuronas cuyos axones se extienden al tálamo y cerebelo. Por fuera, el bulbo raquídeo se parece a la parte superior de la médula espinal. Sin embargo, el bulbo raquídeo es más grueso que la médula y consta de sustancia gris central separada en nidos de células o masas nucleares más o menos distintos, con cordones de sustancia blanca entrelazados entre los núcleos.
Todos los haces aferentes y eferentes de la médula espinal están representados en el bulbo raquídeo, y muchos de ellos se cruzan de un lado a otro, mientras que otros terminan. Las funciones principales del bulbo raquídeo son servir de estación de relevo para el paso de impulsos entre la médula espinal y el encéfalo; por otra parte se encuentran en el mismo los centros cardiaco, vasoconstrictor y respiratorio, así como muchos mecanismos para el control de actividades reflejas.
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